Empecé como auxiliar administrativo y asesor de admisiones, lo que me permitió conocer a fondo el funcionamiento de la institución. Hoy, desde mi rol actual, sigo comprometido con aportar lo mejor de mí para que nuestra sede sea un lugar acogedor, eficiente y siempre dispuesto a servir. Me aseguro de que todo funcione de la mejor manera: gestionando recursos, apoyando eventos, orientando a estudiantes y visitantes. Disfruto de ser una ayuda oportuna para quienes buscan soluciones.
Lo que más valoro de mi trabajo, es poder servir a los demás y contribuir a una institución más humana y cercana. Saber que mi labor facilita la vida de estudiantes, docentes y colegas me llena de sentido. Agradezco la confianza que Unicervantes ha depositado en mí; aquí he crecido, me he retado y fortalecido el compromiso con esta gran familia.
Me emociona ver cómo la sede ha crecido con el tiempo. Pasamos de dos pisos a una estructura más amplia, con cuatro niveles y una terraza, lo que ha significado, no solo más espacio, sino más oportunidades para ayudar a nuestros estudiantes. Además, en Unicervantes Mocoa se vive un ambiente de unidad y compañerismo. La cercanía en el trabajo fortalece la comunicación y crea lazos genuinos entre el equipo administrativo y docente, haciendo que cada día se sienta como un esfuerzo compartido y lleno de apoyo mutuo.
Desde que llegué a Unicervantes he vivido un crecimiento profundo, tanto personal como profesional. Este camino me ha enseñado a adaptarme, a relacionarme mejor con los demás y a trabajar siempre con vocación y compromiso.
Unicervantes no es solo una institución educativa, es una comunidad que valora a las personas, que promueve el crecimiento integral y que trabaja con sentido humano. Aquí se aprende, se enseña y se sirve con el corazón.