Soy del municipio de Chía, Cundinamarca. Soy una persona a la que le encanta reír y hacer reír a los demás; también disfruto escuchar música y bailar. Pero, sobre todo, valoro profundamente el tiempo que comparto con mis amigos y mi familia. Son esos momentos los que me recargan de energía y me recuerdan lo bonito de la vida.
Aspiro a convertirme en una gran profesional, pero, más allá de eso, en una buena persona: alguien en quien los demás puedan confiar, que se ponga al servicio de los otros y contribuya, desde la empatía y el compromiso, al bienestar de quienes la rodean.
Conocí Unicervantes en el 2021, cuando cursaba grado 11. En ese momento me interesaba el ámbito forense y criminal, así que opté por Psicología, aunque aún no sabía en qué universidad estudiarla.
La oferta académica me llamó la atención: las asignaturas, las prácticas y la ubicación. Además, me pareció muy práctico que los horarios se asignaran directamente, evitando complicaciones al inscribir materias. Con el tiempo confirmé que la institución cuenta con docentes altamente capacitados y comprometidos, lo que me hizo sentir segura de haber elegido un lugar que realmente forma profesionales de calidad.
Admiro su crecimiento constante. La apertura de nuevas sedes, junto con espacios como el Gimnasio Corpore y el Coworking Hipona, demuestra que es una institución que escucha a sus estudiantes y responde a sus necesidades. Las mejoras en el plan curricular, la instalación de la Cámara de Gesell, la ampliación de rutas y la modernización de sus espacios reflejan su compromiso con el progreso y la excelencia.
Ser estudiante de Unicervantes ofrece múltiples beneficios. La institución cuenta con rutas gratuitas, planes de financiación flexibles y, lo más importante, una formación integral que prepara profesionales competentes, éticos y con compromiso social.
Aquí no solo se forman expertos en su carrera, sino también personas con valores, sentido humano y conciencia del papel que desempeñan en la sociedad. En Unicervantes te preparas no solo para ejercer una profesión, sino para ser un ciudadano del mundo y para el mundo.