Mi aspiración es ser parte del cambio en mi departamento y contribuir a la transformación de la realidad, en especial en los contextos de las comunidades étnicas del territorio. Deseo hacerlo a través de procesos que promuevan la dignidad humana, la justicia y el respeto por la idiosincrasia del Putumayo.
Me gusta participar en espacios de diálogo donde se reconoce que la cultura no es solo una expresión, sino una forma de vida: memoria viva que acoge tradiciones, saberes, lenguas e historia. En clase, disfruto de resaltar la importancia de fortalecer el sentido de pertenencia cultural. Considero que este es un paso fundamental para conservar y proteger nuestra identidad. Vivimos en una sociedad que, como consecuencia de la globalización, tiende a homogeneizar las culturas, por eso es esencial valorar lo que nos hace únicos.
Elegí estudiar en UNICERVANTES porque ofrece la carrera de mi interés, cuenta con una ubicación accesible, posibilidades de pago y un enfoque formativo que se alinea con mis valores.
Destaco el compromiso de los docentes y su interés por formarnos no solo como profesionales, sino también como personas con visión crítica, ética y humana, comprometidas con la transformación social.
Aspiro a ser una profesional capaz de acompañar y anticipar procesos sociales, actuando desde la prevención y no solo desde la reacción. Quiero liderar intervenciones oportunas y estratégicas que fortalezcan el tejido social y promuevan el valor humano y comunitario.
La formación en UNICERVANTES tiene un enfoque integral que brinda herramientas teóricas, prácticas y humanas para convertirnos en verdaderos agentes de cambio comprometidos con la realidad social.
Recomiendo estudiar Trabajo Social en la sede Mocoa por la calidad y experiencia de sus docentes, quienes enseñan desde la realidad del territorio. Con el tiempo, uno se enamora más de la carrera porque la formación recibida amplía la forma de comprender y analizar la sociedad, fomentando una mirada crítica, consciente y ética frente a los fenómenos sociales.