Tengo 62 años y siempre mantuve la esperanza de poder estudiar. Sin embargo, durante mucho tiempo, por diferentes factores, fue muy difícil acceder a la educación superior en el Caquetá. Las oportunidades eran pocas y los contratiempos hacían casi imposible alcanzar este objetivo. Decidí estudiar Derecho gracias al apoyo de la Unidad de Víctimas del Gobierno Nacional, quienes me han acompañado en todo momento y me ayudaron a estar el día de hoy en Unicervantes. Desde muy joven descubrí mi talento innato por las leyes, lo que me llevó a trabajar durante varios años como tinterillo.
Desde que llegué aquí, han sido dos años de inmensa alegría, no solo para mí, sino también para mi familia. Hemos logrado romper paradigmas y demostrar que el estudio no es exclusivo de los jóvenes. Gracias al trabajo y al compromiso de todos, estoy seguro de que el objetivo de convertirme en abogado podrá hacerse realidad.
Aunque he enfrentado algunos desafíos, el acompañamiento de los docentes, la calidad académica y el apoyo de mis compañeros me han permitido superar las dificultades propias de las nuevas tecnologías, los avances en comunicación y los retos actuales de la sociedad; todo esto se convierte en una oportunidad para aprender algo nuevo. Invito a todas las personas, sin distinción de edad o condición social, a que sigan sus sueños. En Unicervantes sede Florencia siempre encontrarán las puertas abiertas para avanzar en sus metas y propósitos. Recuerden que la edad no tiene límites y que la perseverancia es la clave para alcanzar el éxito que nos espera.